domingo, 13 de noviembre de 2011

Realismo mágico en Pedro Páramo

 El movimiento literario que se puede apreciar que influyó a Juan Rulfo en su libro  “Pedro Páramo” es el  Realismo Mágico, el cual podemos resumir como una interpretación de la realidad desde lo fantástico. Pero a continuación abordaremos de forma más concreta este estilo literario.
Dicho estilo es una característica propia de la literatura latinoamericana perteneciente a la segunda mitad  del siglo XX, la cual crea una mezcla de la realidad narrativa con diversos elementos fantásticos y/o fabulosos, lo cual tiene como principio exagerar su aparente discordancia. El problema que conlleva esta forma de escribir novela, es el cuestionamiento de la verdad, lo que puede socavar en el texto y en las palabras, como también poder poner en jaque la autoridad de la propia novela.
El Realismo Mágico posee variadas propiedades de la realidad, tales como, clarividencia, levitación, vidas largas al estilo bíblico, milagros, enfermedades mitad imaginarias que son exagerados hiperbólicamente, todos supuestos a fe.
“El cuerpo de aquella mujer hecho de tierra, envuelto en costras de tierra, se desbarataba como si estuviera derritiéndose en un charco de lodo” (Rulfo, 2006: 62) En esta cita podemos apreciar como hay una exageración de un hecho determinado, otorgándole propiedades fantásticas propias del Realismo Mágico.
Juan Rulfo utiliza una variación de características propias de la narrativa, pero las cuales desarrolla con mayor vigor en su obra, tales como, el entrecruzamiento de las historias, el desorden cronológico en las secuencias, la abrupta interrupción de historias y los bruscos flashes, que marcan la estructura de la obra.
En la forma que utiliza Rulfo para describir, podemos hallar las siguientes características: Sobriedad, parquedad y, sobre todo, intensidad narrativa y fuerza evocadora. “Allá hallaras mi querencia. El lugar que yo quise. Donde los sueños me enflaquecieron. Mi pueblo, levantado sobre la llanura. Lleno de árboles y de hojas, como una alcancía donde hemos guardado nuestros recuerdos” (Rulfo, 2006: 63) Podemos apreciar claramente lo dicho anteriormente, aquella intensidad narrativa, para describirnos el lugar como si estuviésemos en el.
Los diálogos mantienen la forma de expresión típica de la obra: son sobrios, concisos, casi lacónicos. No se emplean más palabras de las estrictamente necesarias. “Entonces fui y me acosté con ella” (Rulfo, 2006: 62) No se encarga más que de plantar lo necesario en el discurso, dejando de lado las obviedades del diálogo.  

Si bien el uso de fundir la realidad con elementos fantásticos, era ya usado anteriormente por novelistas de todos los tiempos como por ejemplo François Rabelais y Laurence Sterne. Es en Latinoamérica donde florece el realismo mágico en los años sesenta y setenta,  como fruto de las discrepancias entre lo que será la cultura de la tecnología y la cultura de la superstición, y en un período donde prevalecieron las dictaduras políticas en Latinoamérica, la escritura era una fuerte herramienta contra la represión.
Entre los grandes autores americanos se pueden destacar a Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y quien mayor pronunciamiento obtuvo fue Gabriel García Márquez con obras tales como “Cien años de soledad” (1967), “El Otoño del Patriarca” (1975) y “Crónica de una muerte anunciada” (1981).


 Realismo Mágico. (s.f.). Recuperado el 11 de Noviembre del 2011, de http://redescolar.ilce.edu.mx/publicaciones/textocontexto/coronel/magi.htm


En esta imagen podemos apreciar claramente las características que posee el Realismo Mágico en Pedro  Páramo, donde se produce una mezcla entre lo real y lo fantástico.   


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